Reconozcámoslo: alguno de nosotros tenemos el corazón desordenado. Cualquiera toca a la puerta y la abrimos de par en par. La ira aparece y la dejamos entrar. La venganza busca hospedaje y le ofrecemos asiento. La autocompasión quiere dar una fiesta y le ofrecemos la cocina. La lujuria toca el timbre y cambiamos las sábanas. ¿No sabemos decir no? Muchos no.

Si El lo hizo, ¿qué de nosotros?
Como Jesus
Vuestro adversario el diablo, como león rugiente,
anda alrededor buscando a quien devorar;
al cual resistid firmes en la fe. 1Pedro 5:8-9
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